• Lic. Juan Méndez

La Importancia de la Salud Mental en el Adulto Mayor

Cuando se habla de cuidar nuestra salud, lo relacionamos frecuentemente con la salud física, se buscan inmediatamente las dietas a seguir, rutinas de ejercicio y acondicionamiento así como todas aquellas acciones que buscan realzar el aspecto físico, eso lo vemos a menudo en el mes de diciembre cuando dentro de los “propósitos” de Año Nuevo se nombra por el o la interesada: “Este año voy a cuidar mi salud física, voy a hacer ejercicio”

Resulta muy en menor medida que una persona se comprometa en aras de su salud mental, involucrándose tanto en lo emocional como en lo intelectual, existe poca cultura por mejorar o desarrollar capacidades mentales en pro de nuestro bienestar. Lo cierto de todo, es que la salud mental se puede fortalecer como la salud física, por medio de programas y acciones que pueden ser llevadas a cabo bajo un tratamiento bajo supervisión.

Pero, ¿por qué es importante la salud mental? Por un sinfín de razones, el cerebro que es infraestructura responsable de ello, es el órgano que lo controla todo, rige nuestras acciones, pensamientos y conductas, sí este posee una disfunción, puede detonar en situaciones complejas que afectarían nuestro actuar en la vida diaria comprometiendo nuestro bienestar. Trastornos como la depresión, la ansiedad y las obsesiones así como otros malestares emocionales, representan obstáculos que no le permiten a la persona vivir con plenitud, por eso importante recibir una atención oportuna profesional para evaluar y elaborar un tratamiento. Uno de los errores que más se cometen en las personas que viven con una condición comprometida de salud mental, es la formación de creencias y autojustificaciones donde imperan pensamientos como “esto podrá resolverse por sí solo” o que el “tiempo” será un buen aliado para aliviar el malestar. Estas creencias se encuentran muy arraigadas entre las personas, en el caso de los adultos mayores, estos malestares son frecuentemente “acompañantes” en esta etapa de vida, en una etapa donde se debería tener la máxima plenitud: El momento para estar con nosotros mismos, la etapa donde tenemos menos responsabilidades con los otros. Es justo que el adulto mayor viva, disfrute y goce esta etapa de vida. Hay que aprender que se puede vivir mejor, la tercera edad no es una etapa de guardar o de privar, sino de estar con el mundo.

Dentro de los aspectos de salud mental, se encuentra la salud intelectual o cognitiva, aquella que tiene que ver con el aprendizaje y la memoria, aquella que nos ayuda a resolver problemas y adaptarnos a un entorno. En mi experiencia, el adulto mayor es el que se preocupa más por esta salud mental, le preocupa perder su autonomía y depender de otros. Muchos adultos mayores buscan de manera preventiva algunas formas que le permitan preservar sus capacidades cognitivas. Cuando se posee un déficit o una alteración diagnosticado en este aspecto, son los familiares quienes buscan la ayuda profesional. Existen muchas formas de mantener las capacidades intelectuales, solo hay que buscar riesgos y desafíos, aprender nuevas cosas, estimular mediante actividades, evitar el aislamiento y sedentarismo, todo aquello que permita que el cerebro siga trabajando creando y manteniendo redes neuronales, también existen profesionales que pueden evaluar estas capacidades y elaborar un programa de entrenamiento individual o en grupo para lograr estas finalidades.

¡Llegó la etapa de encontrarse consigo mismo y disfrutarlo!


Por: Lic. Juan Francisco Méndez Salas

Psicólogo UANL, experiencia en intervención con Adultos Mayores y Personas con Discapacidad, Evaluador y Terapeuta Cognitivo. Docente de Psicología Social y de la Salud.


juanfmendez81@gmail.com



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